Nuestra Historia
La historia de la Iglesia Anglicana en Paraguay forma parte de un movimiento cristiano con raíces profundas en la Iglesia primitiva y una fuerte herencia bíblica y misionera. El anglicanismo surge en Gran Bretaña en los primeros siglos del cristianismo y, a lo largo del tiempo, fue afirmando una identidad marcada por la centralidad de la Biblia, la continuidad histórica de la fe apostólica y una forma de gobierno episcopal al servicio del pueblo de Dios.
Durante la Reforma del siglo XVI, la Iglesia Anglicana reafirmó principios fundamentales del Evangelio, como la autoridad suprema de las Sagradas Escrituras y la salvación por gracia mediante la fe en Jesucristo. Este proceso dio forma a una iglesia reformada, bíblica y profundamente comprometida con la enseñanza, la liturgia y la vida comunitaria, expresadas especialmente en el Libro de Oración Común y los 39 Artículos de Religión.
La llegada del anglicanismo a Sudamérica se dio principalmente a través de misioneros y capellanes que acompañaban a comunidades británicas establecidas en la región durante el siglo XIX. Con el tiempo, este testimonio se amplió hacia una vocación misionera más profunda, especialmente entre pueblos originarios y comunidades locales, integrando evangelización, educación, salud y desarrollo social.
En Paraguay, la presencia anglicana se consolidó a comienzos del siglo XX. En 1919 se construyó la iglesia de la capellanía en Asunción, marcando un hito en la vida institucional de la Iglesia Anglicana en el país. Posteriormente, el trabajo misionero se extendió con especial fuerza en el Chaco paraguayo, donde misioneros anglicanos desarrollaron una labor integral entre comunidades indígenas, combinando la proclamación del Evangelio con la traducción bíblica, la educación, la atención médica y la formación comunitaria.
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A lo largo del tiempo, la Iglesia Anglicana en Paraguay fue afirmando una identidad cada vez más latinoamericana, pasando de una iglesia principalmente de habla inglesa a una iglesia plenamente integrada al contexto cultural, social y lingüístico del país. La liturgia, la formación pastoral y la administración eclesial comenzaron a desarrollarse en castellano, reflejando el compromiso con el pueblo paraguayo.
Hoy, la Iglesia Anglicana Paraguaya es parte viva de la Comunión Anglicana mundial: una comunión de iglesias autónomas, unidas por la fe en Cristo, la autoridad de la Biblia, los credos históricos, los sacramentos instituidos por Jesús y el ministerio episcopal. Fiel a su herencia histórica y bíblica, continúa su misión de anunciar el Evangelio, servir con amor y caminar junto a las comunidades, confiando en la guía del Espíritu Santo.